¿La EMTr duele? ¿Qué siente el paciente durante una sesión?

Contenido redactado/revisado por el Dr. Christian Antonio Lafuente Bernal, médico especialista en Neurofisiología Clínica.
Última revisión: 13 de julio de 2026
Paciente sonriendo y relajada durante una sesión de estimulación magnética transcraneal, demostrando que es un tratamiento cómodo y no doloroso.

Introducción

Una de las preguntas más frecuentes antes de iniciar un tratamiento con estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr o rTMS) es muy sencilla y muy humana: “¿me va a doler?”

La respuesta prudente es: la EMTr no suele ser un procedimiento doloroso en sentido estricto, pero sí puede resultar molesto al principio. Muchos pacientes describen una sensación de golpecitos rápidos, presión, vibración o pequeños “toques” en el cuero cabelludo. En algunas personas puede aparecer molestia local, contracción de músculos de la cara o una cefalea leve tras la sesión. Estos efectos suelen ser transitorios y tienden a disminuir con la adaptación y el ajuste adecuado del procedimiento.

Si además quieres saber si este tratamiento puede ser adecuado en tu caso, puedes leer también la guía sobre cómo saber si eres candidato a EMTr.

¿Qué es la EMTr?

La estimulación magnética transcraneal repetitiva es una técnica de neuromodulación no invasiva que utiliza una bobina colocada sobre el cuero cabelludo para generar pulsos magnéticos. Estos pulsos atraviesan el cráneo e inducen pequeñas corrientes eléctricas en circuitos cerebrales concretos, con el objetivo de modular su actividad.

No requiere cirugía, no se implantan electrodos y, a diferencia de otros procedimientos de estimulación cerebral, no necesita anestesia. El paciente permanece despierto, sentado y puede comunicarse durante la sesión.

La EMTr puede ser una opción terapéutica no farmacológica en pacientes seleccionados, especialmente en determinadas indicaciones como la depresión resistente, siempre tras una valoración médica individualizada. La evidencia y las recomendaciones clínicas varían según la patología, el protocolo, la diana cerebral y el perfil del paciente.

Entonces, ¿la EMTr duele?

En la mayoría de los casos, la EMTr se tolera bien, pero es importante explicarlo con honestidad: no todos los pacientes la perciben igual.

Algunas personas apenas notan una sensación de golpeteo. Otras sienten una molestia más clara en el cuero cabelludo, especialmente durante los primeros minutos o las primeras sesiones.

Una forma sencilla de explicarlo sería: no debería ser un dolor intenso, pero puede ser incómodo. Si la molestia es excesiva, debe comunicarse al equipo médico, porque a menudo se pueden realizar ajustes en la posición de la bobina, la intensidad o la adaptación progresiva.

Qué siente el paciente durante una sesión

1. Sensación de golpecitos o “tapping”

La sensación más típica es un golpeteo rítmico sobre una zona concreta de la cabeza. El paciente puede oír también un sonido repetitivo, similar a un clic, producido por la bobina. Por ese motivo, se suelen utilizar tapones o protección auditiva durante la sesión.

2. Presión o vibración en el cuero cabelludo

Algunos pacientes lo describen como presión, vibración o pequeños impactos superficiales. Esta sensación se debe en parte a la activación de estructuras superficiales, músculos y nervios cercanos a la zona de estimulación.

3. Contracciones leves en la cara o el cuero cabelludo

Puede aparecer movimiento o tensión en músculos de la frente, ceja, mandíbula o cara. Este tipo de contracciones suele ser pasajero y aparece únicamente durante los pulsos de estimulación.

4. Cefalea leve o sensación de cansancio

Tras la sesión, algunas personas pueden notar dolor de cabeza leve, sensación de presión o cansancio. En general, estos síntomas suelen ser breves y manejables, aunque deben comentarse si son intensos, persistentes o diferentes a lo habitual.

La primera sesión: por qué puede notarse más

La primera sesión suele incluir una fase de localización y calibración. El equipo identifica el punto de estimulación y determina el umbral motor, es decir, la intensidad necesaria para provocar una pequeña respuesta muscular en la mano o los dedos. Esta fase ayuda a personalizar el tratamiento.

Por eso, la primera visita puede ser algo más larga y generar más incertidumbre. En muchos pacientes, la sensación se vuelve más tolerable cuando ya conocen el procedimiento y el equipo ha ajustado correctamente la posición de la bobina.

¿Es normal que moleste?

Sí, cierta molestia local puede ser normal, sobre todo al inicio. Lo que no conviene normalizar es un dolor intenso, angustia marcada, mareo importante, síntomas neurológicos o una cefalea que no cede.

En consulta, el paciente debe poder decir en cualquier momento: “esto me molesta demasiado”. La EMTr no es una prueba de resistencia. Un tratamiento bien indicado también debe ser clínicamente seguro y humanamente tolerable.

Cómo se puede mejorar la tolerancia

La tolerancia puede mejorar con medidas sencillas:

  • Ajustar ligeramente la posición de la bobina.
  • Revisar la intensidad y el protocolo.
  • Hacer pausas si es necesario.
  • Usar protección auditiva adecuada.
  • Explicar al paciente qué va a sentir antes de empezar.
  • Valorar analgésicos habituales solo si el médico lo considera apropiado.

En algunos casos, pequeños cambios técnicos o una adaptación progresiva pueden hacer que la sesión resulte mucho más llevadera.

Seguridad: molestias frecuentes y riesgos poco habituales

La EMTr se considera, en general, una técnica segura y bien tolerada cuando se aplica siguiendo criterios clínicos y guías de seguridad. Las molestias más habituales son locales: incomodidad en el cuero cabelludo, cefalea, hormigueo, contracciones musculares faciales o sensación de mareo breve.

Los eventos relevantes, como una crisis epiléptica, son raros, pero deben tenerse en cuenta, especialmente en pacientes con antecedentes de epilepsia, lesiones cerebrales, determinados fármacos o factores predisponentes. Las guías de seguridad internacionales insisten en la importancia de una evaluación previa, una selección adecuada del paciente y el cumplimiento de parámetros seguros de estimulación.

También deben valorarse cuidadosamente los implantes metálicos o dispositivos electrónicos, especialmente si se encuentran en la cabeza o cerca de ella, como implantes cocleares, estimuladores cerebrales, clips de aneurisma u otros dispositivos.

¿Puede hacerse vida normal después?

En muchos casos, sí. Al no requerir anestesia ni sedación, el paciente suele poder reincorporarse a su actividad habitual después de la sesión. Algunas personas prefieren tomarse con calma la primera sesión para observar cómo se sienten.

Beneficios potenciales sin prometer resultados

La EMTr puede ser una opción útil en pacientes seleccionados, especialmente cuando se busca un abordaje no farmacológico o complementario. En depresión resistente, existen guías y consensos que respaldan su uso clínico bajo criterios adecuados.

Sin embargo, no funciona igual en todos los pacientes. Los resultados dependen de la indicación, el protocolo, la localización de la estimulación, el número de sesiones, la intensidad, la historia clínica y otros tratamientos asociados. La EMTr no sustituye el diagnóstico médico ni el seguimiento especializado.

Cuándo avisar al equipo médico

Conviene avisar antes o durante el tratamiento si aparece dolor intenso, cefalea importante, mareo persistente, sensación de confusión, empeoramiento clínico llamativo, síntomas neurológicos, cambios importantes en el estado de ánimo o cualquier sensación que preocupe al paciente.

También es importante informar antes de iniciar la EMTr si hay antecedentes de crisis epilépticas, traumatismo craneal, ictus, cirugía cerebral, implantes, embarazo, trastorno bipolar, migrañas frecuentes o cambios recientes en la medicación.

Preguntas frecuentes

¿La EMTr pincha o da corriente?

No. La EMTr no pincha y no aplica electricidad directamente sobre la piel. Utiliza pulsos magnéticos generados por una bobina colocada sobre el cuero cabelludo.

¿Necesita anestesia?

No suele requerir anestesia ni sedación. El paciente permanece despierto y puede hablar durante la sesión.

¿Es normal notar la cara moverse?

Sí, puede ocurrir. Algunas personas notan contracciones leves en la frente, ceja, mandíbula o cuero cabelludo durante los pulsos.

¿El dolor mejora con las sesiones?

En muchos pacientes, la molestia disminuye a medida que se familiarizan con la sensación y se ajusta el procedimiento. No obstante, si el dolor es intenso, debe revisarse.

¿Puedo tomar un analgésico antes?

Debe consultarse con el médico. En algunos casos puede recomendarse un analgésico habitual, pero no conviene automedicarse sin valoración.

¿La EMTr es adecuada para todo el mundo?

No. Requiere una valoración médica previa. Hay situaciones que obligan a extremar precauciones o descartar el tratamiento, como determinados implantes, antecedentes de crisis epilépticas o condiciones neurológicas específicas.

Consulta de valoración gratuita

Si estás valorando la estimulación magnética transcraneal repetitiva, el primer paso es una valoración médica individualizada. La EMTr no es adecuada para todos los pacientes y debe indicarse con criterio clínico, revisando antecedentes, diagnóstico, medicación, tratamientos previos y expectativas realistas.

Para saber si la EMTr puede ser una opción en tu caso, solicita una consulta de valoración gratuita. En esa primera valoración podremos orientarte sobre la idoneidad del tratamiento y los siguientes pasos, siempre de forma prudente, personalizada y basada en criterios médicos.


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Dr. Christian Antonio Lafuente Bernal

Neurofisiólogo Clínico | Nº Col: 292866650 | Colegiado en Málaga

Especialista en diagnóstico neurofisiológico de alta precisión y neuromodulación cerebral no invasiva (EMTr).